Si
analizamos la comida diaria de una semana en general, nos encontramos
con el predominio de legumbres, cereales, lácteos, carnes y pescados
y que no falten los vegetales. Alrededor de ello podemos destacar
platos como horneados de pescado, cocidos de carnes y verduras, pasta
y sobre todo pan.
Si
nos centramos en la comparación de la dieta hace mas de 2500 años y
la nuestra encontramos una serie de semejanzas como el uso de
alimentos tan parecido, y la forma de cocina, aunque existen algunos
platos en nada parecidos a los nuestros ya que ellos usaban algunos
ingredientes exóticos que no solemos usar en nuestra cocina
convencional. Algunas diferencias son; como ya hemos dicho, el uso
de ingredientes menos típicos como dátiles o toques dulces en los
platos. Otra características es que nosotros no le damos tanto uso a
las frutas como lo hacían ellos. Y debido a la gran influencia de
los países más importantes del mundo (cultura anglosajona), la
diferencia entre la alimentación actual y la de los romanos es aún
mayor.
Es buena la apreciación que hacéis sobre la influencia anglosajona, especialmente si hablamos de comida rápida, pero también es verdad que la base sigue siendo la dieta mediterránea. Habría sido interesante que comentarais que el aumento de la obesidad es uno de los problemas de salud más importantes en el primer mundo, por lo que es importante tratar de conservar esa dieta mediterránea heredada de la romana que tan saludable es para los países del sur de Europa.
ResponderEliminarPor otra parte habría que mencionar que la importancia que damos al acto de comer en sí en los países del sur de Europa es una herencia directa de Roma frente a otros países para los cuales no es tan importante comer acompañado o de forma abundante, ¿no?